Franquicias El Café Rosa. Entrevistamos a su Franquiciada, Elizabeth R. Vanhauwaert
- ¿Qué le llevó a escoger este sector para iniciar su actividad como franquiciada? ¿Cuánto tiempo lleva funcionando el local y usted como franquiciada?
Luego de volver de Estados Unidos, decidí iniciar un negocio propio en Chile, pero no quería partir desde cero, considerando las dificultades del mercado y la experiencia que se necesita para desarrollar con éxito un negocio gastronómico.
Tenía muy claro que quería emprender en gastronomía, porque es un rubro que siempre me ha apasionado, aunque anteriormente no había tenido experiencia directa en él. Por eso, para nosotros tenía mucho sentido hacerlo de la mano de una marca ya establecida, con experiencia, procesos definidos y apoyo.
Junto con mi pareja tomamos el local en julio del año pasado, por lo que ya llevamos poco más de un año operando como franquiciados de El Café Rosa.
- ¿Qué diferencias encontró en El Café Rosa que le hicieron optar por esta franquicia?
Optamos por El Café Rosa porque ya conocíamos la marca y sabíamos que tenía un muy buen posicionamiento en el mercado, además de una propuesta diferente y muy reconocible.
Su estética y concepto llaman inmediatamente la atención y generan un ambiente especial para los clientes. Cuando visitamos la marca, nos encantó la elegancia de sus locales, la experiencia de atención y, especialmente, la variedad y calidad de su carta.
Sentimos que era un concepto atractivo, diferenciador y con mucho potencial, por lo que rápidamente nos identificamos con la marca y decidimos avanzar con la franquicia.
- ¿Cómo ha sido la atención recibida por la Central antes y después de la firma del contrato de franquicia?
Siempre nos hemos sentido apoyados por la Central. Desde el comienzo nos acompañaron durante todo el proceso de puesta en marcha, ayudándonos a entender el funcionamiento del negocio y entregándonos las herramientas necesarias para comenzar.
Después de la apertura también hemos contado con acompañamiento permanente para resolver consultas, enfrentar distintas situaciones de la operación y mantener los estándares de la marca.
Para nosotros ha sido especialmente importante este apoyo, considerando que era nuestra primera experiencia como empresarios gastronómicos.
- ¿Qué ventajas o desventajas encuentra un franquiciado de El Café Rosa respecto de una tienda individual?
La principal ventaja es que no partes desde cero. Tienes detrás una marca reconocida, proveedores ya definidos, productos desarrollados, posicionamiento, clientes que conocen la marca, apoyo de marketing y acompañamiento permanente de la franquicia.
Eso permite concentrarse mucho más en operar correctamente el negocio, atender bien a los clientes y desarrollar el local.
Como en cualquier franquicia, existe el pago de un royalty y hay que respetar los lineamientos y estándares de la marca. Las nuevas ideas o modificaciones deben ser conversadas previamente con la franquicia, ya que es importante mantener una identidad y funcionamiento común entre todas las sucursales.
- ¿Si tuviera que partir de cero, apertura individual o a través de franquicia?
Volvería a hacerlo a través de una franquicia y volvería a elegir El Café Rosa.
Este primer año ha sido de muchísimo aprendizaje, tanto para mí como para mi pareja, especialmente al ser nuestra primera experiencia como empresarios gastronómicos.
La Central ha sido un muy buen acompañante durante este proceso y, con el paso del tiempo, hemos ido adquiriendo más experiencia y autonomía para manejar nuestra operación.
Estamos contentos y orgullosos de formar parte de El Café Rosa y de todo lo que hemos aprendido durante este primer año.